domingo, 2 de noviembre de 2008

La mejor reflexión de la crisis económica es decir que no hay crísis económica

Definitivamente creo que no hay crisis. Dos artículos recientes llegados a través de la Institución futuro me “inspiran” para escribir semejante sentencia. El primer artículo es de Mario Vargas Llosa, escritor y visionario de la realidad que escribe de vez en cuando reflexiones de cuanto nos ocurre. En su artículo “La era de la sospecha”justifica éticamente lo que ha sucedido en los últimos tiempos con la economía y lo culmina de la siguiente manera: “Hay leyes generalmente bien orientadas, pero que no se cumplen, o se cumplen sólo a medias porque están llenas de trampas que permiten burlarlas. Y ello ocurre porque en este mundo de cultura frívola, desencantada y cínica no hay frenos éticos contra la irresponsabilidad y la codicia desbocada. Me temo que tendremos epidemia de sospecha para rato.” El término crisis económica es la excusa que tienen los grandes negocios creados alrededor de elementos financieros incontrolados para justificar su actuación. La situación creada por ellos y alimentada por el resto del mundo en mayor o menor medida no va a tener culpables sino perjudicados, toda la sociedad que debe pagar ya sea en falta de confianza como de dinero las actuaciones de ciertos negociantes.

Técnicamente la situación se explica en la crisis Ninja pero yo me bajo al día a día de todos y desde el punto de vista culpable que pueda tener en esta situación un ciudadano de a pie. Las hipotecas existen desde que tenemos necesidad de vivienda, eso sí, los bancos como los individuos establecían la relación en base a un principio sencillo y básico: “Que se pueda devolver”. Por ello el banco estudia la situación personal de cada uno y decide en primer lugar darnos o no el dinero y en segundo lugar en que cuantía. Hace un lustro y con el pleno boom de los pisos nos lanzamos a la compra de uno o de varios, según nuestras necesidades o ambiciones. Aquí el primer error de los particulares, salvo que sea como inversión de nuestra primera vivienda nos encontramos con una posibilidad de inversión que nos puede ofrecer un beneficio a largo plazo, pero al igual que sucede con la bolsa los precios pueden bajar y pillarnos los dedos, en ese caso sólo nos queda llorar por el dinero perdido. Pero los bancos como guardianes del orden crediticio no nos frenaron en nuestras ansias sino que abrieron la mano y rebajaron su control y establecen una nueva relación con los particulares, te presto el dinero que me pidas, cierro un poco los ojos y confío al igual que tu en que el mercado y los precios no va a bajar. Pero, casualidades de la vida, esto se desmorona y los bancos ven con tensión que se han pillado los dedos con esos particulares que vistas las circunstancias no son capaces de devolver lo que han pedido. Niños malos hemos sido por pedir más de lo que deberíamos, pero ¿y la responsabilidad de los bancos? ¿Porque permitieron prestar dinero de más a los particulares y a los promotores de viviendas? En una situación sin crisis el mercado y las leyes deberían penalizar esa falta, pero ocurre todo lo contrario, el particular mantiene su deuda a pesar de que las condiciones pactadas con su banco no son las mismas, mientras que estos tienen garantías y ayudas con liquidez que invierten los gobiernos. En definitiva, han cometido un error pero no pagan por ello sino que reciben ayuda. ¿Y yo? ¿Qué ayuda recibo? Yo no recibiré ayuda porque como particular mi responsabilidad es personal y si he cometido un error lo pago ¿Verdad? No hay igualdad aunque el pecado cometido es el mismo, como dice Vargas Llosa, la codicia desbocada.

El segundo artículo que me hace decir que no tenemos crisis es más técnico y es un análisis de Xavier Sala i Martín. Tenemos problemas y afectan a más gente porque en la actualidad hay gente más codiciosa que antes y con más medios, pero al final se trata de dinero y éste ni se crea ni se destruye sino que cambia de manos. Falta un poco de cordura y conocimiento de los sistemas financieros. Además para algunos hablar de la crisis les supone más entrevistas, seminarios, presentaciones…. Así que al técnico económico o al tertuliano de turno le interesa que esto siga un poco más negro porque entonces tiene cuerda para más rato. Señores, vamos a trabajar todos un poco más.

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