jueves, 5 de febrero de 2009

Ideas sobre la conferencia de Luis Arroyo Martínez

Ayer acudí a la conferencia de Luis Arroyo Martinez: “Los siete síndromes de la comunicación de crisis” en la delegación de Esic de Navarra. Lo primero felicitar al ponente por su exposición, seria, rigurosa, con ejemplos claros vividos de su experiencia, y muy provechosa.

Me gustaría resumir tamizado por mi particular punto de vista lo más destacado de su ponencia. Además de la teoría sobre como se debe comunicar en tiempos de crisis, que nos puede gustar más o menos pero trata de poner objetivamente lo que tenemos que hacer y no hay más discusión, destacaría el énfasis que se puso en el tema de las emociones. Comunicar pasa de la trascendencia de los hechos y nos debe llevar a la gestión de las emociones que se suscita con las circunstancias con las que nos encontramos durante una crisis. Aquel comunicador que controle la carga emocional que se crea en todas las personas afectadas será capaz de superar de una forma más positiva la situación.

El segundo punto destacado sería que hay que decir la verdad en su momento. Poca discusión tiene esta sentencia salvo el conocer el momento justo, pero claro nadie nos ha dicho que sea fácil. En cierto modo además de comunicador hay que tener presente la intuición para observar cuando ha llegado el momento y evidentemente, esto no se dijo pero lo considero necesario, la experiencia propia y el haber vivido otros momentos tiene que ayudar a considerar el tempo de una crisis.

Por último Luis Arroyo dio las claves para identificar a un buen líder. Debe ser “strong” en el sentido del idioma inglés de la palabra, fuerte, sólido. Debe generar confianza, a la pregunta ¿Puedo fiarme de él? La respuesta debe ser positiva. Y por último so se preocupa de gente como yo, si lo siento cercano.

Muchas gracias señor Arroyo por su conferencia, sus ideas y sus conocimientos volcados.


1 comentario:

Luis Arroyo dijo...

Mil gracias, José Ignacio, por tus halagos. Lo pasé de verdad muy bien en la conferencia. Y gracias por tu blog, que está muy bien.

Un abrazo fuerte, Luis Arroyo