sábado, 31 de julio de 2010

Fauna de las redes sociales


Hoy voy a hablar de tres especímenes que pululan por las redes sociales. Hay que indicar que en algunos de sus comportamientos recaemos algunas veces pero cuando su actitud es continua hay que abrir una sub-especie nueva.
1 - El "olvidadizo". Por ser un poco benevolentes. Se olvida de tu perfil, de tu nombre, de tu cara, aunque te hayas presentado varias veces, hayas coincidido en varios lugares.... pero, su memoria se recupera en cuanto pronuncias la palabra "quiero hacer negocios contigo". Es como la palabra "gratis", la entiende a la primera y recupera su capacidad de prestarte atención al instante. Como he comentado con Miguel Angel Manyez y Mariano Torres a través de Twitter es una especie extendida por todo el ancho y largo de la península. En su forma más extrema incluso antes de decir la palabra mágica de los negocios es capaz incluso de reprochar aspectos, fotografías, avatares.....
2 - El "Tímido". Hablas con él a través de las redes sociales incluso de tus aspectos más íntimos y en cuanto lo conoces en persona es complicadisimo incluso saludarle. No porque te mire por encima del hombro como el anterior sino porque su parte de internet suplanta a todo su ser personal. No pretendas recibir agradecimientos, recomendaciones, comentarios cuando lo tengas enfrente, espera a que vaya a casa y te hará saber todas sus impresiones.
3 - El "Cabeza gacha". Constantemente enganchado no a las redes sociales sino a su smartphone, portátil u ordenador. Da igual el entorno, la compañía, la situación. No pretendas establecer contacto visual, será inútil, inténtalo a través de un mensaje de Twitter. Si estás en una reunión con él lo sabrás no porque estés físicamente en el mismo lugar sino porque lo dice en Twitter en el mismo momento en que os dais la mano. Ten cuidado con lo que dices porque tiene la velocidad del rayo en sus dedos ( me río del adolescente enviando un SMS, lo deja en pañales ) y lo pondrá exactamente. Es mejor no intentar nada y seguir la corriente hasta que os separéis, será un esfuerzo inútil que conozcas el color de sus ojos.
Lo dicho, si alguno se siente aludido, glups, lo siento, no maten al mensajero y ya saben, a cambiar.
De todas formas todos hemos pecado alguna vez de ello, no os preocupéis, no es una enfermedad, aunque puede llegar a serlo.

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