lunes, 23 de agosto de 2010

Más fauna de las redes sociales



La verdad es que no pensaba ampliar el zoológico pero en estos días de relax he sufrido el ataque de un avispado especimen y no me puedo reprimir ampliar el bestiario.
Se trata del o la Cotilla.
La verdad es que con las redes sociales tienen un nuevo caldo de cultivo y es peligroso encontrar a uno, mejor dicho que te lleguen las noticias de sus actuaciones. Son letales en sacar de contexto tus mensajes en Twitter, Facebook... y por lo tanto meterte en un lío mayúsculo. Además sus pequeños cambios en las historias que cuentas hacen que parezcas una bestia parda. Ni los mejores filtros de privacidad de Facebook pueden acabar con su extensa red cual Spiderman mediático. Ten cuidado porque a buen seguro serás el último en enterarte de lo que cuenta de ti y lo más curioso es que es alguien cercano, en el que incluso has confiado alguna vez, pero se vuelve traicionero, aunque sin mala intención, y eso es lo que más fastidia. Porque si fuera malo de maldad pues se le ataca y punto, pero cuando no se hace daño adrede no hay más remedio que tapar las heridas con tiritas y poner más cuidado la próxima vez, o utilizar de una vez por todas los filtros de privacidad, aun a costa de tu filosofía de social media.
Y como uno se pone a pensar pues se encuentra con otro "bicho" social.
El "gurú local". Se caracteriza por haber conseguido un éxito en el ámbito local, vamos, que es el prota del barrio durante un tiempo y se lo termina creyendo y mirándote por encima del hombro. Si lo conoces anteriormente a su éxito no te mirará a la cara a menos que lo reverencies, si lo conoces mientras le dura el éxito te concederá unos minutos de su valioso tiempo para explorar tus posibilidades de endiosarle más hablando sobre su éxito y la forma de conseguirlo. Curiosamente la conversación girará en torno a su persona y tu le importarás un rábano. Como encima se te ocurra hablar bien de el en otro ámbito no esperes su agradecimiento o comentario. El silencio será el mejor signo que has hinchado más su vanidad.
La próxima vez prometo hablar de otra cosa.

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