lunes, 4 de junio de 2012

La encrucijada del valor

Mucho tiempo sin escribir en esta bitácora personal y rompo mi silencio en unas fechas importantes ya que mi proyecto empresarial Crealider cumple dos años.
Pero no voy a hablar de mi libro como decía Umbral, voy a hablar de un tema que a todo el mundo le afecta pero que hasta ahora apenas había aparecido por este blog, la crisis.
Miles de frases, miles de hechos, contrasentidos y bastante desconcierto pero como soy emprendedor me centro en un poso que está quedando en plena tormenta economico-financiera en las relaciones entre empresas, el valor de los productos o servicios.
En un momento en el que el precio es un factor importante algunas empresas se olvidan del valor por el que pagan un producto o servicio. He oído a compañeros comentar que han hecho llamadas a proveedores para exigirles que bajen el precio o rompen el contrato y a trabajadores, afortunados todavía por conservar su empleo en una empresa cuya bandera es la calidad, que afirman que pierden contratos porque otros son mucho más baratos y son conscientes que su empresa no puede competir porque la materia prima, la experiencia de sus trabajadores, etc, etc... debe pagarse.
¿Qué quiere decir?¿Qué lo que antes pagábamos no tenía tanto valor como lo que recibíamos a cambio? No lo creo, pero ¿En que tesitura se encuentran muchas empresas?¿Bajar los precios para continuar facturando aun a costa de saber que lo que van a cobrar no cubre sus gastos? La otra cara de la moneda es pensar que los márgenes que se aplicaban anteriormente eran abusivos y nos estábamos aprovechando de la situación pero creo que ya ha quedado claro que la limpieza del mercado que ha conllevado la crisis lo ha hecho en los primeros momentos en las empresas especulativas y que no crean valor, por tanto esa discusión sobre los márgenes ya está anticuada.
Todas las empresas debemos poner en valor nuestros productos o servicios y  revisar nuestros sistemas de costes y márgenes para competir, es cierto, pero como consumidores no debemos olvidarnos que quien tenemos enfrente tampoco tiene que olvidarse de eso y ponerse en el lugar de los demás.
Falta empatía en estos momentos para salvar las situaciones y empresarialmente hablando quizas no sea el momento de buscar duros a cuatro pesetas porque así no se sale de la crisis, así se continúa especulando por vía del tamaño ( los más grandes pueden jugar a estos aprietes a sus provedores ) pero los pequeños somos lo que mantenemos la economía a flote.
Todos tenemos que tener una palabra y un objetivo en la cabeza. Crear valor. Sólo así entraremos en la senda virtuosa de la productividad, la facturación, la creación del empleo y el aumento de nuestra competitividad. Debemos buscar todos ese objetivo en nuestras transaccciones comerciales en este momento y veremos como el precio vuelve al mismo lugar decisorio que era antes de la crisis, secundario.


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